Efectos primaverales
Hace un día precioso fuera, hace sol, la gente empieza sustituir los pesados abrigos invernales por ligeras gabardinas, las chicas llevan faldas de colores, la gente que me rodea está enamorada, es primavera, el ambiente cargado del invierno empieza a aligerarse, todo el mundo parece haber encontrado el amor de su vida. El dicho popular asegura que la primavera la sangre altera, la frase tiene connotaciones positivas: una revolución de amor.
Pero la primavera también es la época de la astenia y las alergias y de no sentirse especialmente dichoso. Parece que todo el mundo a mi alrededor está enamorado, todo el mundo de repente tiene ganas de luchar por algo, todos tienen mariposas en el estómago.
Estoy feliz por ellos, pero también estoy frustrada, triste, agobiada, molesta, fastidiada, incómoda, disgustada por no ser parte de ese sentimiento positivo que parece ser universal.
¿Cuántas primaveras más sin estar por las nubes?
Son curiosas las contradicciones, sobre todo cuando parece ser que eres la que sale perdiendo. Tampoco puedo dejar que me afecte del todo, quizá debería intentar frenar la invasión de estos sentimientos 'negativos' y forzarme a ver el lado positivo de la situación. La verdad es que me cuesta ... sobre todo porque al final del día no importa con qué ojos lo mire seguiré estando 'sola' y escuchando las maravillosas y apasionantes historias de amor de mis amigos.

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