miércoles, junio 21, 2006

Escribir para escapar

Escribo porque me ayuda. Siempre he escrito, pero sólo hace unos años descubrí que tenía funciones terapéuticas. Cuando Alberto murió, hace ahora casi cinco años, y perdí la ilusión por la vida, tuve que ir a terapia con una psiquiatra y en lugar de recetarme antidepresivos observó que en mi caso, escribir podría ser el antídoto a la depresión y el camino hacia la sanidad. Durante las semanas que duró la terapia su única receta fueron varios ejercicios escritos y charlas. A partir de entonces, decidí que escribir no sólo sería un pasatiempos, sino mi escapatoria frente a las preocupaciones e inquietudes de la vida.

Lágrimas inesperadas

Hoy escribo por necesidad. Ayer me pasó la cosa más inverosímil. De repente, sin preámbulos me invadieron unas tremendas ganas de llorar. Estaba en la redacción y justo a punto de salir para ir a una rueda de prensa, así que aproveché el trayecto para dar rienda suelta a las lágrimas. Fue algo totalemente irracional, no había motivos. Más tarde, analizando, me di cuenta que quizá tenía que ver con el hecho de haber terminado la carrera, el cambio de status que ello conlleva, ya no soy una estudiante sino una adulta que tiene que solucionar su vida. Nunca he llevado bien los cambios, ¿quien sí?, recuerdo cuando empecé la universidad, la idea de empezar a tomar mis decisiones, administrar la economía o no tener a mis padres con quien hablar al volver a casa me aterraba.
Hoy he tenido un día buenísimo, pero súbitamente a media tarde, de nuevo, las ganas de llorar. Coincidió con que estaba hablando por teléfono con una amiga y no pude reprimirlo. Más tarde hablé con mi madre y tampoco puse mucha resistencia a que ese mar de lágrimas saliera.
Efectivamente, mi estado de ánimo tiene que ver con todo el proceso de haber terminado la carrera, abandonar la cómoda vida estudiantil. Es normal, es como cuando eres un niño y te duelen las piernas cuando tu cuerpo está creciendo, ahora me duele algo y me hace llorar. Lo reconfortante es saber que hay más personas que están experimentando lo mismo y que es algo totalmente normal (como una especie de depresión post-parto), dentro de algunos días lo habré superado y volveré a sonreír.

Buscando soluciones en la iglesia

Tras mi mini-crisis telefónica, decidí que iría a la iglesia, quizá porque asocio este lugar con ayuda pero desgraciadamente fue peor el remedio que la enfermedad ... todo el mundo estaba ocupadísimo, nadie tenía ni un minuto libre para hablar. Me arrepentí tanto de haber ido, porque iba con la expectativa de salir diferente, iba con la intención de tener una conversación sincera con alguien. Desarfortunamente todo el mundo estaba tan ocupado. No pretendo ser egoísta, pero habitualmente no estoy triste o con el ánimo bajo, así que cuando me pasa me gusta que alguien me ayude. Me encantaría conectar con mis amigos de la iglesia. Quizá algún día lo consiga.
No es la primera vez que voy a la iglesia en busca de ayuda o sólo un poco de confort, supongo que no aprendo, pero siempre he asociado la iglesia a un sitio donde hay gente amable que por lo menos intenta darte una palabra de ánimo o si no la tienen, oran por tí.
Salí tan decepcionada que decidí andar a casa, porque lo peor que podía hacer con mi estado de ánimo hubiese sido meterme en el metro y tener que mirar a la cara a todas esas personas amargadas, que seguramente están mucho peor que yo. Escuché las canciones más melancólicas de Coldplay y los blues más desgarradores de Johnny Cash y supongo que no fue una buena elección.
Durante mi paseo, primero por Cea Bermúdez, luego José Abascal y María de Molina decidí que escribir lo que pensaba me ayudaría. Y como es habitual, lo ha hecho. Me siento mucho mejor. Y mañana seguro que mejor todavía.

p.s: Mientras escribía esto me llamó Nacho Bergua ... un gran amigo ... fui super descortes con él ... le dije que no tenía ganas de hablar y que si quería saber lo que me pasaba podía leer este post. Lo siento, gracias por preocuparte por mí.

5 Comments:

At 4:25 a. m., Anonymous Anónimo said...

No me gusta ser entrometida, pero lleguè de puro rebote, ...y digamos un poco de curiosidad claro.
Tu post, no sabes como me llegò...sinceramente, me queda toda la noche para preparar exàmenes, y al leer èsto, me cambiò mucho mi dìa.

Pd: Dudè en dejarte un comments,...es una pena que no pongas un link con opcion de poder mandarte un mail personal, asi te contarìa mi "aventura" por la q`lleguè a tu blog.

 
At 9:03 a. m., Blogger Evangeline said...

Hola,
Me alegro de que mi post cambiara tu día.
Siento no tener un link directo a mi e-mail, pero me encantaría que me escribas a evainmadrid@hotmail.com

 
At 2:08 p. m., Anonymous Anónimo said...

Niña, esta tarde-noche nos tomamos unos vinitos por el barrio y hablamos un poco. Lo necesitamos los dos.

Todos los cambios, siempre son a mejor, pero los jodidos siempre hacen daño no dejan a nadie indiferente.

Un besazo.

 
At 4:29 p. m., Anonymous Anónimo said...

Eva, recibì tu mail!, ...ah, mis mas sinceras tristezas por haber quedado fuera del mundial. :)

 
At 12:28 a. m., Blogger Evangeline said...

jajaja ... una pena ...

 

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