Tiempos de Transición
Varias veces me he sentado a escribir un nuevo post en las últimas semanas, pero siempre desisto. Estoy cansada en todos los sentidos, no me apetece escribir por placer, no estoy inspirada y no encuentro temas que puedan parecer interesantes. Siento que vivo por vivir, arrastrándome día tras día.
Aunque parece un poco desesperante supongo que es parte de un proceso normal. Hace un par de semanas terminé oficialmente mis estudios y a consecuencia de ello me vi sumida en una especie de depresión post-graduación que suele ser habitual entre los estudiantes que se incorporan al mundo laboral. Dejar la cómoda vida del estudiante y enfrentarse a la inseguridad nunca fue un paso fácil, aunque me he dado cuenta de que el efecto es más psicológico que real. No tengo nada 'real' por lo que estar preocupada, me han renovado por otros tres meses en la agencia y parece que siguen contentos conmigo, mis padres seguirán apoyándome mientras lo necesite, seguiré viviendo en Madrid por lo menos durante el próximo año.
Aunque mi preocupación es 'irreal' ... supongo que tiene una base racional.
Cualquier cambio por el que pasamos en la vida es doloroso, inseguro... pero tras semanas de ceder a la depresión y a las lágrimas estoy decidida a salir fortalecida de este nuevo cambio en mi vida.
No sé lo que hay para mí en los próximos meses, no sé donde voy a vivir, no sé donde voy a trabajar, pero estoy decidida a cambiar el chip y creer que todo lo que va a pasar en los próximos meses será bueno, positivo y enriquecedor.
Hace años, cuando mis padres se mudaron a Irlanda, y la vida nos cambió de la noche a la mañana mi madre me dijo una de sus frases: "El apellido de la vida se llama cambio, si cambias con él serás bendecido, si no te romperá". Desde aquellos alterados días del verano de 1999 he creído en esas palabras y he decidido fluir con los cambios de la vida y no resistirme a ellos, hasta el momento ... he salido ganando.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home